Entradas

El hombre de la ventana, por Álvaro Molina

Estaba leyéndole un cuento a mi hija. Como de costumbre, ella siempre decía que había un hombre en la ventana. Un día me pareció verlo, me extrañé, vivimos en un sexto.

El pixel maldito, por Álvaro Molina

Todos los días fallaba y fallaba, estaba harto de él. Me dieron la paga y me pude comprar un nuevo PC, lo que no sabía es que me iba a encontrar a un amigo muy familiar.

El hombre de la carretera, por Ángel Espinosa

Un hombre iba andando por la carretera. De pronto lo atropelló un camión. Cuando fuimos a ver cómo estaba, ya no estaba allí.

Futuro, por Maika

La pitonisa leía la mano. Iban pasando una tras otra, incansablemente, hasta agotar la tarde. Siempre lo mismo, pero nunca igual: amor, dinero, familia, trabajo... Preguntas habituales y respuestas amables, sorprendentes, esperanzadoras... Como la vida misma... Pero llegó una mano en la que ella no pudo leer nada, porque la nada era su futuro.

El enigma de la señora, por Nacho Salazar

La señora era una pobre mujer que vivía en la novena planta de un edificio. Pasaban los días y nada pasaba, pero un día se fue a la casa de su madre y... Nunca volvió.

La ancianita, por Nacho Salazar

Una pobre ancianita estaba en su pequeña chocita, que era de color azul como el mar. A las siete los policías encontraron su cuerpo, y a las ocho no se supo nada más de los policías...

La luz del día, por Nacho Salazar

Yo me desperté, miré al sol, me levanté de la cama, pero algo se movió detrás de mí. Me di la vuelta y... Lo que ví me dejó anonadado.

El hombre, por Nacho Salazar

Érase un hombre que estaba en la calle. Vió a una persona, pestañeó, y no vió nada.

El sótano maldito, por Nacho Salazar

Yo escuché un ruido en el sótano, bajé a ver lo que era, pero no era nada, volví a escuchar el ruido. Me giré y nunca más escuche sonidos.

La playa, por Nacho Salazar

Yo fui a la playa, había millones de personas. Cerré los ojos, los volví a abrir y... no quedaba ni un solo grano de arena.

El asesinato, por Joaquín Gallardo

Estaba en el campo. Subí a una montaña a contemplar las vistas y entonces, dos días después estaba en el cementerio.

La desaparición, por Joaquín Gallardo

Un hombre subió al desván, la ventana se abrió y el hombre desapareció.

Puertas, por Álvaro Molina

Entré por una, salí por otra y cuando en una habitación me hallaba me di cuenta de que me despertaba.

El tornado, por Juan Diego Roldán

Empezó a hacer viento en la granja. Los papeles escaparon, las vacas volaron... todo se diluyó y, no quedo rastro de nada.

La declaración, por Hugo Durán

Finalmente el príncipe se decidió a decírselo a su dama: - Princesa, ¿qué es lo único seguro en el mundo? - Que algún día moriremos. - No, que estoy ante la persona más bella del planeta.

La sorpresa, por Álvaro Molina

Por la tarde llegué a casa, mi perro me saludó. Quedé sorprendido, no lo había visto desde que lo enterré.

Ser, por María Román

Cuando a ti se te pase el dolor del corazón, y a mí el dolor del alma, entonces, solo entonces, volveremos a ser como antes… A ser todo, sin ser nada.

La raíz mágica, por Álvaro Molina

El duende le llevó hasta el árbol de la sabiduría, cuando cogió un trozo de su raíz, todo se le reveló. Lo que él no sabía... era que puede haber repercusiones.

El regalo, por Julia Morales

Me dijeron: ''La vida es un regalo''. Lo abrí, y estaban todos dentro.

El pasado, el presente y el futuro, por Carlos Felipe

En el pasado no existías, en el futuro existirás y en el presente, ¿cómo serás?

El virus, por Carlos Felipe

La tierra había sido dominada por un virus. Toda la gente era caníbal pero solo el uno por ciento había sobrevivido, gracias a la vacuna; sin embargo desconocemos sus efectos secundarios.

El asombro del huérfano, por Joaquín Gallardo

Un huérfano bajó al sótano con la esperanza de encontrar sus zapatos pero lo que encontró le dejó asombrado.